Si hacés deporte y tomás mate todos los días, seguro notaste algo. Te ayuda a sostener la energía durante el entrenamiento. Y no tenés ese pico y bajón típico del café. Resulta que no es solo una sensación tuya. Hay cada vez más investigación seria sobre esto. Y los resultados son interesantes.
Vamos a repasar qué dice la ciencia. También qué decían los pueblos guaraníes hace siglos. Y las precauciones que hay que tener en cuenta, porque no todo es sumar mate sin límite.
Una intuición de hace cientos de años
Antes de meternos en los estudios modernos, un poco de historia. Acá no se está descubriendo nada nuevo. Hernando Arias de Saavedra fue el primer gobernador de Misiones, a fines del siglo XVI. Él observó que los guaraníes usaban las hojas trituradas del árbol de yerba como bebida. Y notó que esa bebida estimulaba la resistencia de las tribus durante sus marchas por la selva. Los conquistadores españoles vieron lo mismo. Según distintas fuentes históricas argentinas, notaron mayor resistencia física en los guaraníes después de tomarla. Sobre todo en travesías largas y exigentes.
Después llegaron los jesuitas. No solo adoptaron la costumbre. Empezaron a cultivar la planta de forma sistemática en las misiones. Eso terminó popularizando el consumo en todo el Virreinato del Río de la Plata. La asociación entre yerba mate y resistencia física no es un mito de almacén. Tampoco una estrategia de marketing reciente. Tiene siglos de observación directa detrás. Mucho antes de que existiera la palabra "ergogénico".
Lo llamativo es otra cosa. La ciencia moderna, sin saber de esos relatos coloniales, llegó a conclusiones parecidas por otro camino.
Lo que dicen los estudios científicos
Acá vamos a ser claros. No hablamos de "se dice" ni de testimonios sueltos. Hay investigación publicada en revistas científicas. Y analizó específicamente el efecto de la yerba mate en personas que entrenan.
Uno de los estudios más citados es de Sports Medicine - Open (2022). Se hizo con ciclistas entrenados. Evaluó el consumo de una infusión de yerba mate antes del ejercicio. Los resultados fueron claros: combinar yerba mate con una comida rica en carbohidratos antes de entrenar aumentaba la oxidación de grasas durante el ejercicio. También mejoraba el rendimiento en una prueba cronometrada de 20 minutos. Esa mejora se asoció directamente a marcadores de estado antioxidante en sangre.
Otro estudio, publicado en el Journal of the International Society of Sports Nutrition, encontró algo parecido. El consumo de yerba mate antes de entrenar incrementa la oxidación de grasas durante la actividad física. En términos prácticos, el cuerpo se vuelve más eficiente usando grasa como combustible. Esto es útil sobre todo en esfuerzos largos, como el running de fondo o el ciclismo.
También hay evidencia sobre el rol antioxidante de la yerba mate en la recuperación. Una revisión sistemática analizó más de 30 estudios sobre el tema. Encontró efectos consistentes en la mejora del metabolismo. Y en la actividad antioxidante y antiinflamatoria en distintas poblaciones. Eso se traduce en menos daño muscular. Y en una recuperación post-entrenamiento más rápida.
En resumen: más resistencia en esfuerzos prolongados, mejor uso de la grasa como energía, y recuperación más rápida gracias al efecto antioxidante. No es magia ni una promesa de rendimiento garantizado. Pero es un respaldo bastante más sólido que el de la mayoría de los suplementos que se venden con bombos y platillos.
¿Por qué pasa esto?
La yerba mate combina cafeína con otras xantinas, como la teobromina y la teofilina. Suma también una carga muy alta de polifenoles, compuestos antioxidantes. En algunos análisis, aparecen incluso por encima del té verde. Esa combinación genera un efecto distinto al de la cafeína sola. Energía sostenida, sin el pico brusco ni la caída abrupta que muchos asocian al café.
A eso se suman minerales como potasio, magnesio y manganeso. Todos relacionados con la función muscular. No reemplaza una bebida isotónica ni una estrategia de hidratación. Pero suma su parte.
Las precauciones que no hay que pasar por alto
Ahora la parte importante. Ningún beneficio viene sin contras si se abusa.
La cafeína sigue siendo cafeína. La yerba mate tiene un contenido considerable. Si ya tomás café u otra bebida con cafeína en el día, sumar mate sin control puede llevarte a un consumo total demasiado alto. Eso trae insomnio, nerviosismo o taquicardia.
El horario importa. Tomar mate muy cerca de dormir puede afectarte el descanso. Sobre todo si entrenaste de noche. Y el descanso es tan importante para el rendimiento como el entrenamiento mismo.
Atención a la temperatura. Esto no tiene que ver directamente con el deporte, pero vale la mención. El consumo habitual de mate muy caliente se asoció en algunos estudios epidemiológicos a mayor riesgo en el tracto digestivo superior. La recomendación general es no tomarlo hirviendo. Además, así sabe mejor.
No reemplaza una buena alimentación e hidratación. El mate puede sumar. Pero no sustituye una base sólida de comidas ni el agua que necesitás antes, durante y después de entrenar. Sobre todo en días de calor o esfuerzos largos.
Cada cuerpo reacciona distinto. Si tenés alguna condición cardíaca, problemas de presión, o sos sensible a la cafeína, consultá con un profesional antes de sumar mate a tu rutina pre-entrenamiento. Sobre todo en cantidades grandes.
Una costumbre con siglos de respaldo, ahora también con papers
Lo interesante es ver esto: una costumbre que guaraníes y jesuitas observaron de forma empírica, sin laboratorio de por medio, hoy está siendo confirmada en parte por estudios serios de nutrición deportiva. No hace falta ser un atleta de élite para sacarle provecho. Cualquiera que entrene con regularidad puede sumar el mate a su rutina. Siempre con cabeza, y sin pasarse de la cafeína diaria recomendada.
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Nota: este artículo tiene fines informativos. No reemplaza el consejo de un profesional de la salud o de la nutrición deportiva. Si tenés alguna condición médica o estás bajo tratamiento, consultá antes de modificar tu consumo de cafeína.

